Deudas
Deudas fuera de control: ¿Qué hacer si no puedes pagarlas?
Publicado por Kosmos
2 de marzo de 2026
Endeudarte y ver que no puedes pagar lo acordado es más común de lo que piensas, por eso te traemos una guía para que comprendas las consecuencias de no pagar un préstamo tanto en el terreno personal como en tu historial financiero. Además de proporcionarte posibles soluciones que puedes negociar con la entidad prestamista.
En este artículo
Al solicitar un préstamo personal, los bancos, SOFOMES o financieras que prestan el dinero acostumbran a realizar comprobaciones para asegurarse de que el cliente tiene capacidad de pago, dispone de ingresos recurrentes y, por lo tanto, es capaz de reembolsar el dinero en su totalidad en el período acordado.
No obstante, es frecuente que surjan imprevistos financieros como tener que costear gastos médicos, que el coche sufra una avería o que pierdas tu empleo, entre otras cosas, todos ellos factores que contribuyen a que los prestatarios no puedan devolver el dinero que han solicitado. Estos factores que no entraban en nuestros planes nos imposibilitan pagar la deuda y además generan un problema mayor, dañando nuestro historial crediticio y nuestra situación personal de bienestar. Porque no es solo un problema que se quede en el terreno financiero, sino que también afecta personalmente al cliente, que siente incertidumbre sobre el futuro y estrés y ansiedad ante la situación.
¿Cómo nos perjudica no pagar un préstamo personal?
Un préstamo personal es un contrato entre dos partes mediante el cual la entidad financiera nos facilita una cantidad de dinero concreta, con la condición de que le sea reembolsada en un plazo determinado y con unos intereses y comisiones concretos. Este tipo de préstamos funciona bajo una garantía personal, es decir, el titular ofrece sus bienes actuales y futuros como garantía del préstamo. Consecuentemente, si el titular no puede asumir las cuotas mensuales y el impago se alarga en el tiempo, es probable que le embarguen los bienes que dispone; ya sea una cuenta bancaria, una vivienda, un coche o una pensión, hasta que cubra el importe de la deuda. Esto no sucede inmediatamente; primero la entidad inicia una reclamación judicial, cuando se ha acumulado ya un número considerable de impagos. Seguidamente, la entidad empieza a aplicar unos intereses de demora a las cuotas mensuales más altos que los que había vigentes. Estos se irán acumulando a la deuda inicial y la deuda aumentará exponencialmente, de forma que se volverá cada vez menos asequible.
Por este motivo, cuando dejas de pagar un préstamo porque no tienes ingresos suficientes, contactar con la entidad financiera se convierte en una tarea esencial. Si no notificamos a la entidad de nuestra situación, el problema engrandecerá y será más difícil de abarcar. En este sentido, lo más importante en estos casos es negociar con la entidad prestamista para poder acogerse a algún procedimiento legal.
Posibles soluciones si no puedes pagar tus deudas
Según Condusef hay distintas soluciones que puedes negociar con tu prestamista en caso de tener impagos o problemas para pagar. Una de las más frecuentes es recurrir a la reestructuración de deudas, un procedimiento legal o financiero que puede tener formas distintas. Para empezar, existe la posibilidad de extender el plazo de pago de tu deuda, para disponer de más tiempo para retornarla. También existe la opción de consolidar tus deudas en una sola para aliviar la carga financiera. Por último, como parte de la reestructuración es posible que la entidad te proponga acordar un plan de pagos fijos que se ajuste a tus necesidades para que puedas ir pagando la deuda aunque te tome más tiempo del acordado.
Como alternativa a este procedimiento existe la quita, un procedimiento financiero muy común en México. La quita es un acuerdo al que llegan el deudor y el acreedor para reducir el monto de la deuda. Por lo general, esta negociación surge como última opción para ambas partes. Es una solución para que el deudor acceda a pagar y el acreedor reciba por lo menos una parte del capital. Para que lo entiendas bien, si tenías una deuda de $5,000 el acreedor acepta que pagues $3,000 y cancela el resto de la deuda. Como resultado, acabarás pagando menos del total de la deuda, pero seguramente con consecuencias negativas en tu historial crediticio o posibilidad de caer en un fraude.
Por último, para las personas que disponen de una vivienda que pueden poner en garantía está la opción de solicitar un crédito de liquidez. Este procedimiento sirve para poder obtener un crédito mediante una garantía (en este caso la vivienda) que te permita pagar las deudas que tienes con altas tasas de interés.
Consecuencias de no pagar un préstamo
Cabe recalcar que, aunque te acojas a estos procedimientos, tu historial crediticio no saldrá impune; es más, lo reflejará y esto afectará a tu score crediticio. De forma que estas alternativas figurarían en tu reporte o bien como impago o reestructuración, y es posible que eso te afecte de cara al futuro cuando desees solicitar un crédito o un préstamo. Ya que cuando el prestamista lleve a cabo una revisión de tu situación financiera tendrá acceso a toda esta información, y es posible que te consideren como un cliente con riesgo de impago. Por lo que convendría valorar qué acciones puedes realizar para mejorar tu historial crediticio.
Recuerda…
Ante todo, nuestra recomendación es que, de ninguna manera, solicites otro préstamo para pagar todas estas deudas, porque lo más probable es que no solucione tu problema, sino que aumente tu carga financiera y entres en un círculo de sobreendeudamiento. Siempre es mejor negociar, esperar a tener ingresos u optar por cualquier otro tipo de solución que te sugiera el acreedor.
Comentarios
Este artículo aún no tiene comentarios. Sé el primero en comentar.