Mitos financieros que perjudican tu economía personal

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Mitos financieros que perjudican tu economía personal

Publicado por Kosmos

27 de mayo de 2026

Durante nuestro día a día oímos una serie de bulos e informaciones falsas acerca de temas de salud financiera en los medios de comunicación y redes sociales. A veces se hace difícil distinguir aquellos que son verídicos de los que no. En este post te desmentimos mitos financieros que mucha gente cree.

En este artículo

La relación que tenemos con las finanzas está condicionada por lo que aprendemos o lo que oímos en los medios de comunicación y en el día a día del boca a boca. En este sentido nuestra toma de decisiones financieras está profundamente condicionada por toda la información que nos llega, independientemente de la fuente que provenga, aunque muchas veces su fiabilidad sea cuestionable. Cuando se trata de algo tan importante como el dinero y la planificación financiera conviene consultar fuentes de información creíbles y contrastar siempre todo lo que leemos.

Si quieres evitar caer en tropiezos financieros, lee este artículo para aprender aquellos bulos más comunes en finanzas que no nos ayudan a avanzar.

 

1. Alquilar es una pérdida de dinero vs. comprar


Comprar puede ser la primera opción cuando se cumplen una serie de condiciones vitales; sin embargo, el alquiler es una opción igualmente atractiva, sobre todo para un tipo concreto de perfiles. Al final, todo depende de la situación personal y económica de la persona para escoger una opción u otra. 

 

El alquiler es la opción más óptima para personas que quieren una relación contractual temporal. Como es el caso de estudiantes que buscan establecerse en un sitio por un período de tiempo corto para estudiar, o bien personas que quieren vivir durante una temporada en un país concreto, ya sea por trabajo o por ocio. También es recomendable pensar en el alquiler en momentos de incertidumbre laboral. Esto puede darse cuando una persona quiere empezar en el mundo laboral o cambiar de sector y no puede afrontar gastos muy elevados como el compromiso que resulta una compra.  

La compra en ese sentido puede suponer una limitación a nivel personal porque las hipotecas requieren de una estabilidad laboral continua. Por lo tanto, comprar puede implicar limitaciones en la vida laboral, de forma que surjan más obstáculos a la hora de experimentar ciertas oportunidades laborales o bien de movilidad laboral.  De la misma manera, cuando se realiza una compra, según el tipo de vivienda que se compre y el estado de la misma, los gastos pueden ser mayores o menores. La compra muchas veces viene asociada con gastos elevados de mantenimiento, reformas, seguros del hogar y otros costes adicionales… Por lo que si no se cuenta con una situación económica consolidada, estos gastos pueden hacer mella en tus finanzas personales… En ocasiones, en lugar de comprar una casa merece la pena invertir ese dinero en otros productos financieros. Es lo que se llama el “coste de oportunidad”.

No obstante, la compra depende de en qué ciudades; es una de las opciones más rentables a largo plazo. Debido a la concentración de alta demanda y los elevados precios que hay en el mercado, focos poblacionales como Madrid o Barcelona presentan un mercado inmobiliario muy atractivo para vendedores.

Por lo tanto, compres o alquiles hazlo con perspectivas de futuro y teniendo en cuenta tu situación personal. 
 

2. Si tienes un sueldo bajo no es importante ahorrar

 

Desde que empiezas a generar ingresos cuando eres joven es esencial ahorrar un porcentaje de ellos. Aunque tu salario sea bajo, a la larga, tu cartera lo va a agradecer. Cuando estás ahorrando estás creando unos hábitos financieros y trabajando una disciplina que te servirá para más adelante.  Sí, es posible ahorrar con un sueldo mileurista o menor. El mejor truco para ello es automatizar una hucha todos los meses, es decir, apartar cada mes una cantidad automáticamente de la cuenta principal. Parte de este esfuerzo de ahorro incluye revisar los gastos, generar presupuestos mensuales y priorizar planes más económicos por encima de otros. Hay múltiples métodos de ahorro que te pueden ser útiles para conseguir llegar a tu objetivo de ahorro como la regla del 50/30/20. Dedicar el 50% de tus ingresos para gastos imprescindibles, el 20% para ahorro y el 30% para gastos opcionales. 


3. Invertir es para ricos

Existe la creencia de que solo si posees ingresos elevados puedes invertir. Sin embargo, por poco que tengas hay productos financieros que únicamente precisan de pequeñas cantidades y pueden generarte rentabilidad. Existen diferentes alternativas para invertir con un presupuesto menor como los fondos indexados o las fracciones de acciones. No obstante, cuando se trata de invertir es esencial ajustar tu perfil de riesgo a tu nivel de ingresos. Además de invertir en productos que vayan acorde a tu situación personal y económica. Existen diferentes opciones recomendables para personas que no poseen un patrimonio sustancial y que requieren activos más estables. 

  • Cuentas remuneradas: Si buscas una opción más conservadora,  las cuentas remuneradas son tu solución más efectiva. Por un lado, proporcionan liquidez y por otro  generan rentabilidad por el saldo depositado. Son productos de menor riesgo porque en el momento que contratas el producto ya estás informado de los beneficios que conlleva. 
  • Depósitos a plazo fijo:  El funcionamiento de este tipo de productos se basa en la inmovilización de una cantidad de dinero durante un período de tiempo a cambio de un tipo de interés del que ya estás informado. Son productos con menor riesgo por lo que son bastante asequibles para aquellas personas que no tienen una renta muy modesta. Son bastante previsibles porque ya conoces la rentabilidad cuando los contratas. 

Invertir con conocimiento es indispensable para proteger tu capital y asegurar la consecución de tus metas financieras. Ante todo, nunca se debe invertir en productos los cuales no entendemos o que no conocemos sus riesgos y costes. 

Otro consejo especialmente relevante en este ámbito es diversificar las inversiones para así reducir el riesgo. Esto implica realizar inversiones variadas que no pertenezcan al mismo sector. Y si además tienes dudas y necesitas una segunda opinión, contacta con un asesor financiero podrá servirte de ayuda para poder tomar mejores decisiones. 


4. No necesitas seguro de vida si eres joven

Es un error común pensar que no es importante contratar un seguro de vida cuando se es joven. De hecho, la juventud se percibe como una etapa sin riesgos, por ello es poco habitual entre jóvenes contratar un seguro de vida. Si bien es cierto que cuanto mayores seamos más significativos son los riesgos de fallecer o de padecer enfermedades, los riesgos están siempre ahí, desde que naces. No obstante, dando la espalda a la realidad, muchos jóvenes posponen la situación de contratarlo priorizando productos que generen beneficios a corto plazo. Las primas elevadas y el lenguaje técnico que ofrece el sector de los seguros no ayudan a hacer más atractivos estos productos a los jóvenes.  Sin embargo, los beneficios de contratar un seguro de vida son numerosos

Principales ventajas de contratar un seguro de vida siendo joven:

 

  • Prima económica: la prima varía según la edad, cuanto más joven seas menor será la prima y habrá menos aspectos que cubrir. En consecuencia se recomienda aprovechar esta ventaja.

  • Protección completa:  los seguros de vida son nuestro respaldo en caso de cualquier suceso. Y es que las posibilidades de siniestros son infinitas; invalidez, fallecimiento, enfermedad… Cualquier riesgo o eventualidad grave se puede ocasionar por lo que es esencial contar con un mecanismo que nos proteja económicamente de estos sucesos a nosotros y a nuestra familia.

  • Tranquilidad, seguridad: La tranquilidad no tiene precio. Puesto que además de proporcionar una compensación económica ante los sucesos, ofrece la seguridad y la tranquilidad de saber que la aseguradora se va a encargar de gestionar todo lo que pueda surgir.

La divulgación financiera es un tema muy importante porque influye en las decisiones del presente y del  futuro de las personas y empresas. Sin una buena educación financiera es imposible tomar buenas decisiones financieras y gestionar los recursos existentes. Por ello cualquier fuente de información no es válida, si no se ha contrastado.

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